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De jugar y vivir…

De jugar y vivir…

mipadre

“El juego es el trabajo del niño” María Montessori

Una alfombra del salón se convirtió en un océano
y subidos al sillón avistamos dos ballenas

Una blanca y otra azul,
y un barquito de madera
que travieso conversaba
con la señora sirena.

De repente una tormenta,
y todo se vuelve vaivén…
qué revuelo, qué alboroto…
¿se me ha perdido la moto…?!

El tren pita su llegada, son la reina y su jinete,
“tu eres la reina, mamá, y ahora yo…
¡soy la otra reina también!!”.

De la arena de la playa surgen tesoros y magia,
piedras preciosas, zafiros,
lo guardamos en un cofre y seguimos el camino.

Una vuelta en bicicleta, un paseo por el bosque,
una planta que regar, un bizcocho que adornar.

Todo es vida.
Todo es juego.
Todo aprendizaje empieza,
por dejarles explorar…

Pd: dedicado a mis dos hijos. Maestros cum laude del juego libre, la imaginación y el juego simbólico.

No es una caja…mamá…

No es una caja…mamá…

Esa facilidad de la niñez para contentar su imaginación atestigua la espiritualidad de sus concepciones artísticas. El juguete es la primera iniciación del niño al arte, o más bien es para él la primera realización artística, y cuando haya llegado a la edad madura, las realizaciones perfeccionadas no le brindarán a su espíritu el mismo calor, ni los mismos entusiasmos, nila misma creencia.

Charles Baudelaire
Carl Larsson - My Little Farm

Últimamente las conversaciones de muchos de los padres/madres con los que me relaciono versan sobre el juego de nuestros hijos, de cómo observamos en cada uno de sus movimientos una investigación constante, de cómo reconocemos en ellos actos y gestos que nosotros mismos realizamos, cómo de la imitación de lo cotidiano, llevado al juego libre, sin direccionalidad, sin intencionalidad ninguna, sin más objetivo que el propio juego en sí mismo, hay un aprendizaje tan magnífico que ningún juguete elaborado por “expertos pedagogos” (disculpen si ofendí a alguien) puede superar.

El propio juego en si mismo es un arte.

Y nuestros hijos son artistas del juego.

Hay veces que estando en el parque con mis hijos sufro ante la observación de aberrantes comportamientos de “padres/madres organizadores” que dicen cómo hay que jugar, dónde hay que subir, cómo hay que bajar, cuándo y con quién. Con lo cual, el niño, llega un momento que se hace absolutamente dependiente de tales dictámenes y deja de “crear” su propio juego.

Otras veces, observo como mi hija mayor tan sólo observa a otros niños cómo juegan, cómo se relacionan. He recibido comentarios “preocupados” sobre esta actitud tan poco “sociable” de mi hija, pero yo estoy tranquila, porque la veo sonreir cuando los niños ríen y la veo mirarme con preocupación y hacer algún comentario si algún niño sufrió una caída o se peleó. Sus células espejo están jugando, y por imitación ella va creando sus propios modos de jugar.

No se necesitan juguetes sofisticados ni normas “adultas” para que los niños elaboren juegos. Una simple caja de cartón se puede convertir en un barco, una avión, un autobús o en la cocina de un restaurante…

Tan sólo hay que dejar el espacio y el tiempo para que nuestros pequeños artistas nos regalen sus obras de arte…

La vaca y el niño

La vaca y el niño
vaca
“El pájaro del que voy a hablar es el búho. El búho no ve de día y de noche es más ciego que el topo. No se gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca. La vaca es un mamífero, tiene seis lados, el de la izquierda, el de la derecha, el de arriba y el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo del que cuelga una brocha. Con esa brocha se espanta las moscas para que no caigan en la leche. La cabeza sirve para que le salgan los cuernos. Y además porque la boca tiene que estar en alguna parte. Los cuernos son para luchar con ellos. Por la parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se le pueda ordeñar. Cuando se le ordeña la leche viene y ya no se va nunca. ¿Cómo se las arreglará la vaca? Nunca he podido comprenderlo. Pero cada vez sale con mayor abundancia. El marido de la vaca es el buey, el buey no es mamífero. La vaca no come mucho, pero lo que come lo come dos veces, así que ya tiene bastante, cuando tiene hambre muge, y cuando no dice nada es que está llena de hierba por dentro. Sus patas le llegan al suelo. La vaca tiene el olfato muy desarrollado, por lo que se puede oler desde lejos, por eso es por lo que el aire del campo es tan puro.”

Vida Nueva, Madrid 10 de octubre de 1987

Esta es una redacción de un niño de 8 años al que su maestro le mandó escribir sobre la vaca.

Es absolutamente maravilloso por su esencia, por su creatividad, por ese surrealismo propiamente infantil que nos demuestra que todo es válido a la hora de crear, que la observación es la fuente del aprendizaje y que la lógica de los niños es eso, lógica.

Cada vez que me reencuentro con este texto (ya me había encontrado con él antes de hoy) esbozo una sonrisa cómplice, porque me imagino a mi misma escribiendo sobre las vacas, animales que siempre me han fascinado…, pero lo de este niño, lo supera…

Para quién quiera profundizar más, recomiendo encarecidamente cuaquiera de los artículos del blog de Jennifer Kable donde entre otras cosas habla de dejar a los niños jugar al aire libre, porque esa es la base para que los niños puedan daar rienda suelta a su libertad en el juego y en la creatividad, pilares para el desarrollo cognitivo posterior.


Puertas abiertas a la imaginación

Puertas abiertas a la imaginación

vida
Los niños tienen una capacidad artística natural que solemos ver como merma al conducirles (los adultos, el sistema educativo…las circustancias) hacia actividades “poco adecuadas” a su tiempo y necesidad.

Es posible que creamos que llevarles a actividades extraescolares como “pintura”, “música” o “danza”, donde un “profesional” les “enseña técnicas” es mejor que dejarles intentarlo a ellos mismos con sus capacidades y sus posibilidades, que son muchas y apasionantemente increíbles.

En estos últimos años, sintiéndome atraída por entornos pedagógicos alternativos debido a mi profesión y mi maternidad, he descubierto que yo hubiera sido mucho más feliz si me hubieran dejado más libertad cuando empecé a estudiar música a los 7 años (lo pedí yo, que conste) y no haber sufrido el “academicismo estricto” de Conservatorios y clases de música particulares donde, entre otras cosas, consideraban que “swinguear” a Bach era un sacrilegio.

Estoy convencida de que si me hubieran dado el espacio para crear, para construir, descubrir y elaborar entornos artísticos por mi misma, no hubiera abandonado mis estudios de piano en 7º curso con la rabia y dolor con la que lo hice.

Quizás fue mi niña interna, esa que me coloca en las ganas y la voluntad de volverlo a intentar siempre, la que me empujó a buscar mi Elemento como dice Ken Robinson y encontrar así que el canto y la danza, basados en la improvisación, son las facetas artísticas en las que me siento verdaderamente feliz, conectada con mi centro y mi autentico ser.

Esta reflexión llega al ver cada día a mi hija jugar, bailar e inventar canciones.
Es libertad en estado puro.
Es mágico.

Su juego libre me vuelve a hacer ver como simplemente se abren las puertas a la imaginación, que será lo que en un futuro se transformará para ella en todas las posibilidades del mundo, en más ventanas y más caminos.
Dejemos que nuestros hijos y nuestros alumnos jueguen.

Y por supuesto, juguemos con ellos…

Born to learn..o el milagro de que la curiosidad resista a la educación reglada…

Born to learn..o el milagro de que la curiosidad resista a la educación reglada…

Estos son dos ejemplos de cómo es necesario buscar alternativas al sistema educativo actual, donde la creatividad, la libertad y la alegría en los docentes y alumnos sea el motor.
Tan sólo desde ahí podremos llegar a co-educar de verdad, a enseñar con autenticidad, dejándonos empapar por lo que nuestros pequeños maestros, nuestros niños, nuestros adolescentes, tienen que mostrarnos.
El miedo al cambio nos bloquea, y es un salto cualitativo el dejar atrás nuestros modos de hacer “de toda la vida” para encontrar nuevas herramientas que nos ayuden a entender que los docentes no somos bloques de materia, diccionarios andantes, titulados y doctores “cum laude” vomitadores de “master classes”… No. Los docentes, desde los que trabajan con los más pequeños hasta los que estamos con adolescentes, somos ACOMPAÑANTES de su aprendizaje…y caminamos con ellos, les apoyamos, les orientamos…

¿No nos sería más fácil?