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Mamá…quiero ser artista…

Mamá…quiero ser artista…

 

niñascantando

“En cierto modo, la vida es como el jazz…
es mejor cuando improvisas”.
George Gershwin

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Esta tarde, aprovechando un delicioso momento de siesta infantil, me detuve un instante (o quizás dos) a escuchar el sonido del mirlo que cada día nos regala desde el árbol de casa, su gorgeo, lleno de frescura y libertad, y que como mi hija de casi 4 años, improvisa canciones desde su más que sabio quehacer musical.

Ninguno de los dos necesita maestros para cantar…

Ya desde hace algunos años deseché el academicismo estricto como modo de entender la vida y a base de mucho esfuerzo para desvestirme de los rígidos corsés que en el Conservatorio y la escuela me impusieron a golpe de nudillos y escalas, logré desaprender lo aprendido y recuperé poco a poco el sentido primigenio con el que desde mi más tierna infancia me acerqué voluntariamente a la música: disfrutar.

Ahora, cuando como docente, sobre todo con adultos y adolescentes me encuentro con el típico “yo es que no…”, “uy, yo no tengo oído…”, “que va…yo cantar?”, recurro al repertorio infantil, ese que fue aprendido desde el juego, desde la diversión y lejos de clichés directivos y limitadores del impulso creador. Desde el juego volvemos a reencontrarnos con la esencia de quienes somos, y la música y el arte son fundamentalmente pulsiones de vida y diversión, expresión sincera de lo que somos en nuestro presente más auténtico. Son el primigenio modo de aprehender la vida.

Lejos de la autoexigencia y el juicio todos somos artistas en lo cotidiano y es maravilloso darse la oportunidad, como un niño, de re-descubrir los oasis creativos que todos poseemos.

Y cuando eso ocurre, cuando logramos reencontrarnos con esa sensación, saboreamos el exquisito aroma de la libertad, de la pasión y el sentido vital.grafittiComo docentes, maestros y a veces como padres y madres nos alejamos tanto de esto que, sin querer,  caemos en los mismos modelos rígidos y limitadores que nos impusieron a nosotros, y nos olvidamos de que más allá de las normas, de “lo que hay que hacer” y de los objetivos a cumplir, tenemos entre las manos a seres creativos y creadores que observan y aprenden no sólo lo que hacemos sino desde dónde lo hacemos.

El arte es el medio más cercano y facilitador para gestionar las emociones y no importa tanto el producto final como el trayecto, ese camino pausado y delicioso de la creación como canal de expresión de lo que somos.

Así pues, seamos artistas…

Papás…

Papás…

Padres Superheroes

 

A menudo se habla de la Maternidad, de sus luces y sus sombras y de cómo nos afecta a nivel emocional, físico y metafísico…, de cómo durante este periodo de adaptarnos a nuestro nuevo rol, aprendemos a gestionar el tiempo y somos capaces de ser multitareas y no morir en el intento, a mirar hacia adentro sin perder de vista lo externo y compatibilizar nuestras jornadas conciliando en lo posible la vida familiar y laboral entre otras muchas cosas…

Leo a diario en blogs y artículos de especialistas miles de comentarios sobre el maternaje, y tan sólo algunos pocos empiezan a esbozar que la figura que nos complementa, apoya y permite que las lactancias duren, los colechos permanezcan, las siestas asomen y la nevera no sucumba es precisamente, la del padre.

Nuestros dos hijos se lanzan a sus brazos y encuentran en los suyos experiencias distintas y motivadoras, aventuras y desafíos que yo nunca podría ofrecerles… y al observarles de pronto recuerdo esa relación íntima, tierna e irrepetible con mi propio padre.

Por eso, con la ternura que merece hoy como tantos otros días, agradezco tener a mi lado a mi pareja, que ejerce de padre, con sus luces y sus sombras, con sus afecciones a nivel físico, metafísico y emocional y que es capaz de ser multitarea y no, no sólo no morir en el intento sino superarse a diario y demostrar a sus hijos que no es un superheroe, pero casi casi… es un ser humano excepcional.

 

Con todo mi amor para Antoine.

"bellos durmientes"

“bellos durmientes”

No es una caja…mamá…

No es una caja…mamá…

Esa facilidad de la niñez para contentar su imaginación atestigua la espiritualidad de sus concepciones artísticas. El juguete es la primera iniciación del niño al arte, o más bien es para él la primera realización artística, y cuando haya llegado a la edad madura, las realizaciones perfeccionadas no le brindarán a su espíritu el mismo calor, ni los mismos entusiasmos, nila misma creencia.

Charles Baudelaire
Carl Larsson - My Little Farm

Últimamente las conversaciones de muchos de los padres/madres con los que me relaciono versan sobre el juego de nuestros hijos, de cómo observamos en cada uno de sus movimientos una investigación constante, de cómo reconocemos en ellos actos y gestos que nosotros mismos realizamos, cómo de la imitación de lo cotidiano, llevado al juego libre, sin direccionalidad, sin intencionalidad ninguna, sin más objetivo que el propio juego en sí mismo, hay un aprendizaje tan magnífico que ningún juguete elaborado por “expertos pedagogos” (disculpen si ofendí a alguien) puede superar.

El propio juego en si mismo es un arte.

Y nuestros hijos son artistas del juego.

Hay veces que estando en el parque con mis hijos sufro ante la observación de aberrantes comportamientos de “padres/madres organizadores” que dicen cómo hay que jugar, dónde hay que subir, cómo hay que bajar, cuándo y con quién. Con lo cual, el niño, llega un momento que se hace absolutamente dependiente de tales dictámenes y deja de “crear” su propio juego.

Otras veces, observo como mi hija mayor tan sólo observa a otros niños cómo juegan, cómo se relacionan. He recibido comentarios “preocupados” sobre esta actitud tan poco “sociable” de mi hija, pero yo estoy tranquila, porque la veo sonreir cuando los niños ríen y la veo mirarme con preocupación y hacer algún comentario si algún niño sufrió una caída o se peleó. Sus células espejo están jugando, y por imitación ella va creando sus propios modos de jugar.

No se necesitan juguetes sofisticados ni normas “adultas” para que los niños elaboren juegos. Una simple caja de cartón se puede convertir en un barco, una avión, un autobús o en la cocina de un restaurante…

Tan sólo hay que dejar el espacio y el tiempo para que nuestros pequeños artistas nos regalen sus obras de arte…

Todo niño es un artista …

Todo niño es un artista …

“Todo niño es un artista. El problema es como seguir siéndolo un vez que ha crecido”.
Pablo Picasso

A veces, cuando mi ánimo decae me pongo de nuevo este manifiesto de Aprendemos Todos porque consigue emocionarme siempre, lanzarme hasta el sentimiento medular que me empujó a ser profesora, vincularme con mis alumnos, con mis hijos (mis grandes maestros hoy día) y con todo aquel que está dispuesto a educar con las puertas abiertas de la emoción.

Y conecto así con todos los proyectos que se me ocurren para que la creatividad dentro y fuera de las aulas no desaparezca, y miro con amor a todos y cada uno de mis alumnos, para que crezcan sintiendo que son los artistas, únicos autores indiscutibles de su propia vida…