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TarareArte en Torrelodones

TarareArte en Torrelodones

13124957_692978657544364_375782919099928626_n“…Cantar significa utilizar la voz del alma. Significa decir la verdad acerca del propio Poder y la propia necesidad…” Clarissa Pinkola Estes

La voz es el primer instrumento con el que el ser humano comunica desde el nacimiento con diferentes registros, juegos sonoros, cantos, balbuceos.
Poco a poco, sin ser muy conscientes de cuándo y porqué nuestra voz se convierte en un mero canal de la palabra y acabamos olvidando la mágica sensación del canto común, de la creatividad y el juego, y relegamos estos momentos a nuestra intimidad más absoluta por temor a “dar la nota”. Nuestro cuerpo necesita vibrar en lo sonoro para reencontrarse con los elementos que nos aportan bienestar y felicidad.

En este taller buscaremos experimentar con la voz desde distintos canales expresivos y artísticos que apoyen el reencuentro con nuestra voz, a veces tan olvidados y bloqueados, nos escucharemos y retomaremos la respiración y el movimiento fluido como elemento inicial y fundamental para generar sonidos, voces y cantos. Desde ahí partiremos a la construcción de un todo global y grupal, en el que cómodamente podremos expresar, improvisar y redescubrir la potencia de nuestro canto y la liberación que eso conlleva a distintos niveles comunicativos y físicos.
Nos apoyaremos en distintas artes para ayudar a que nuestras voces vuelvan a fluir con libertad y creatividad.

A quién va dirigido:
A todas las mujeres buscadoras de su sonido propio.  No es necesario “saber música”, ni “saber cantar”, porque eso está dentro de todas y cada una de nosotras…

Facilitadora:  Amanda Fernández Bartolomé.

Profesora, cantante profesional, arteterapeuta.

Material necesario:

Ropa cómoda
Calcetines antideslizantes
Ganas de pasarlo bien (imprescindible)

Domingo 14 de Mayo de 2016.

10:00 a 14:00

Lugar

C/ Abeto 28. ( Urbanización Los Robles)

Torrelodones

Precio: 30 €

 

 

Tarareo desde la Mujer que soy en vibración.

Tarareo desde la Mujer que soy en vibración.

mujer cantando

Nuestra voz se manifiesta en el ser humano como sello inéquivoco de lo que somos, de quienes somos, de cómo estamos y de lo que queremos.

La voz es el espejo claro de nuestra esencia, y como tal, nos aporta la información más preciosa sobre nosotros mismos.

Nuestro canto, a veces guardado en lo más profundo del alma, nos relata historias ancestrales llenas de sabiduría y de conocimiento femenino. Cantar nos sana por el mero hecho de cantar, independientemente de la técnica y de la “perfección”, porque lo realmente importante en estos términos es conectar con nuestra verdadera voz, la que nos cuenta de nosotras mismas, la que sin velos ni prejuicios puede vibrar en comunidad, salir de viaje y descubrirnos un paisaje cientos de veces mutilado por esta sociedad profundamente castradora de “lo salvaje” que habita en el ser humano, lo creativo, lo que se sale de la norma y de lo establecido.

Hace muchos años que conectar con mi cuerpo a través de la voz se ha convertido en una medicina porque me libero de las opresiones y de los bloqueos. Cantar, sin más, dejar que la voz salga en libertad, con la conciencia puesta en la dirección de esta vibración, uniéndome a otras voces, otros cantos, otras vibraciones, rearmonizan mi ser y me conectan con lo que soy.

Cantar aporta presencia a mi respiración y mi útero. Porque no sólo vibran mis cuerdas vocales, mi laringe…vibran mis músculos, mis fluídos y mis huesos y con ello, hago vibrar a todo lo que a mi alrededor está en ese momento. Y si logro concentrarme en esa vibración, hago que vibren mis recuerdos, las memorias, lo guardado en el cajón del inconsciente, vibra el feto que fui en el vientre de mi madre y todas las mujeres que me precedieron.

La música es emoción, de eso no hay duda. Y a veces me pregunto si todas las veces que nos mandaron callar cuando aún éramos libres en nuestra infancia, las veces que nos obligaron a cerrar la boca, a no quejarnos, a no gritar, a no decir… hoy busca liberarse a través del canto. Por eso, mi emoción se esponja, se libera, se equilibra cuando canto…sin importar si la nota es correcta, si la afinación es la justa, si va a tiempo con lo que es adecuado… mi cuerpo me pide abrir la boca y que el aire que fluye a través de mi laringe se transforme en sonidos, ondas vibratorias que lleguen allí donde habita la vida.

No es necesario saber música para cantar disfrutando…eso es otro cuento que nos contaron para acallar las voces vibrando en comunión sonora. Como no es necesario ser un chef para gozar de un buen plato de comida sabrosa, o  un pintor para comprender el sentido de una bella exposición.

Todos poseemos una voz única, como la huella digital sonora de lo que somos, y es un regalo liberarla de su prisión, desamordazarla, dejarla fluir y gozar del sonido único y maravilloso que poseemos.

Cantar me salvó la vida más de una vez…y no es metafórico…

Puertas abiertas a la imaginación

Puertas abiertas a la imaginación

vida
Los niños tienen una capacidad artística natural que solemos ver como merma al conducirles (los adultos, el sistema educativo…las circustancias) hacia actividades “poco adecuadas” a su tiempo y necesidad.

Es posible que creamos que llevarles a actividades extraescolares como “pintura”, “música” o “danza”, donde un “profesional” les “enseña técnicas” es mejor que dejarles intentarlo a ellos mismos con sus capacidades y sus posibilidades, que son muchas y apasionantemente increíbles.

En estos últimos años, sintiéndome atraída por entornos pedagógicos alternativos debido a mi profesión y mi maternidad, he descubierto que yo hubiera sido mucho más feliz si me hubieran dejado más libertad cuando empecé a estudiar música a los 7 años (lo pedí yo, que conste) y no haber sufrido el “academicismo estricto” de Conservatorios y clases de música particulares donde, entre otras cosas, consideraban que “swinguear” a Bach era un sacrilegio.

Estoy convencida de que si me hubieran dado el espacio para crear, para construir, descubrir y elaborar entornos artísticos por mi misma, no hubiera abandonado mis estudios de piano en 7º curso con la rabia y dolor con la que lo hice.

Quizás fue mi niña interna, esa que me coloca en las ganas y la voluntad de volverlo a intentar siempre, la que me empujó a buscar mi Elemento como dice Ken Robinson y encontrar así que el canto y la danza, basados en la improvisación, son las facetas artísticas en las que me siento verdaderamente feliz, conectada con mi centro y mi autentico ser.

Esta reflexión llega al ver cada día a mi hija jugar, bailar e inventar canciones.
Es libertad en estado puro.
Es mágico.

Su juego libre me vuelve a hacer ver como simplemente se abren las puertas a la imaginación, que será lo que en un futuro se transformará para ella en todas las posibilidades del mundo, en más ventanas y más caminos.
Dejemos que nuestros hijos y nuestros alumnos jueguen.

Y por supuesto, juguemos con ellos…

Reflexiones de una mamá reciente (por segunda vez)

Reflexiones de una mamá reciente (por segunda vez)

maternidadMi bebé duerme enfundado en un “canguro” que llevo colgado mientras escribo esto. Su cabecita no dista más de 25 cm de la mía. Mi corazón está pegadito a su oreja derecha y cuando siento que se remueve incómodo le tarareo alguna melodía improvisada, basada probablemente en todo lo que a mi me tarerearon cuando era como él y de todo lo que he ido escuchando a lo largo de mi vida.

Entonces me acuerdo de lo que leí en el libro “Usted es el primer profesor de su hijo” de Rahima Baldwin Dancy hace unos meses sobre el cuidado de nuestros bebés con respecto a su sensibilidad sensorial y lo releo:

“Al igual que las luces intensas hacen que el pequeño “se cierre”, los ruidos fuertes harán que el pequeño levante sus manos y brazos con un reflejo de sorpresa y empiece a llorar. Aunque usted no vaya a dar portazos ni tire cosas al suelo cerca del bebé, tampoco debe ir siempre de puntillas por casa. El bebé tiene que acostumbrarse a los ruidos habituales del hogar y tiene que aprender a dormir con la mayoría de ellos.

Es bueno centrarse en la calidad de los sonidos que llegan a los oídos de un bebé. Una medida de esta calidad es el volumen; otra es la armonía y el ritmo. Uno de los sonidos más agradables para el bebé es la voz de usted. No sólo empieza a reconocer su voz y la de su pareja, sino que, si tararea sonidos o le canta, se sentirá especialmente tranquilo. A muchos padres les gusta inventarse una cancioncita para su bebé cuando todavía está en el vientre de su madre; estos padres dicen que el bebé atiende y se tranquiliza al oirla y que parece reconocerla, incluso inmediatamente después del nacimiento. No hace falta ser un músico virtuoso para cantar a los niños…¡Incluso los sordomudos tararean! El canto ayudará al desarrollo del lenguaje del niño y a tener sentido de la música y el ritmo, y es, además, un modo fantástico de compartir algo juntos.

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La calidad de vida que llega por la voz humana cuando se canta al bebé difiere mucho de la que se obtiene con una grabación de música relajante para bebés, o incñuso de una cinta grabada por usted mismo. Existe una calidad educativa en todo cuanto proviene de fuentes vivas y que desaparece cuando se graban. Los niños han venido a la vida para estar vivos y crecer. Lo que proviene directamente de una fuente viva los conecta con su vida terrena y las potencias del crecimiento, mientras que lo que es mecánico carece de ellas. estos aparatos que imitan, por ejemplo, el ruido de un coche a alta velocidad tal vez pueden hacer dormir al bebé, pero desde luego son una afrenta para los sentidos de un recién nacido.

Es obvio que la experiencia del bebé es totalmente distinta si usted, o su pareja, le canta (aunque sea mal) que si ponen una grabación para que la escuche. La música grabada, la radio y la televisión no sólo carecen de presencia física de una persona, sino que la calidad del sonido es diferente, sea cual sea el equipo de audio que se utilice.

Steiner decía que la calidad del sonido de fuentes mecánicas repercutía negativamente en los niños pequeños, tanto en el desarrollo de la sensibilidad del oído como en todo el organismo, porque todo lo sensorial afecta a la totalidad del cuerpo. sin embargo, esta afirmación no es aplicable en el caso de niños de más de 7 años. Atender a la calidad del sonido que el pequeño escucha sólo puede resultar beneficioso”.

Como muestra os dejo un trocito de mis mañanas… le tarareo “Carinhoso” de Pixinguinha. Pixinguinha