Entradas de la categoría: Educación

El amor por lo cotidiano

El amor por lo cotidiano

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 Hoy mi hijo pequeño, apenas 13 meses recién cumplidos, me mostró la belleza de lo cotidiano, una vez más…

Con toda su concentración y con sus más de 5 sentidos puestos en la tarea que le ocupaba (sacar y meter los tuppers del último cajón de la cocina) emanaba una energía especial, atractiva e ilusionante para quienes le observábamos sin que él se distrajera ni un segundo.

Acabó cuando consideró la tarea finalizada y con una gran sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro se dirigió a la búsqueda de otra “labor”.

Intento ser consciente a diario, en pequeños instantes luminosos, de que nuestro ejemplo como padres, madres y educadores es, si cabe, mas importante que todas las palabras, libros y teorías juntas de todas y cada una de las pedagogías que voy abrazando y descubriendo.

El niño aprende por imitación, no sólo de los gestos y las acciones, sino de la emoción que las impregna, del sentido real de cada una de ellas, de la pasión con la que pelamos unas patatas, limpiamos unos cristales o barremos una escalera del polvo acumulado.

Y es esa pasión, esa energía vital e intensamente voluntariosa la que pone las raíces del aprendizaje posterior (el conceptual y abstracto) así como de la relación con el mundo que le rodea, la gestión emocional y la capacidad de resolver enigmas de un modo creativo e innovador.

Nuestro quehacer diario, nuestro ritmo frenético y nuestras vidas enloquecidas nos despistan de este ejemplo vital para con nuestros pequeños, grandes maestros del estar presentes, y es por eso que cuando, de pronto, me doy cuenta, me paro, respiro un instante y cambio el “tengo que…” por el  “juguemos a …”

 Cada mañana, cada nuevo despertar, cada gesto cotidiano se presenta ante nosotros como una posibilidad de recrearnos, reinventarnos, redescubrirnos y aprender a gozar, como niños, de la magia de lo cotidiano…

De jugar y vivir…

De jugar y vivir…

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“El juego es el trabajo del niño” María Montessori

Una alfombra del salón se convirtió en un océano
y subidos al sillón avistamos dos ballenas

Una blanca y otra azul,
y un barquito de madera
que travieso conversaba
con la señora sirena.

De repente una tormenta,
y todo se vuelve vaivén…
qué revuelo, qué alboroto…
¿se me ha perdido la moto…?!

El tren pita su llegada, son la reina y su jinete,
“tu eres la reina, mamá, y ahora yo…
¡soy la otra reina también!!”.

De la arena de la playa surgen tesoros y magia,
piedras preciosas, zafiros,
lo guardamos en un cofre y seguimos el camino.

Una vuelta en bicicleta, un paseo por el bosque,
una planta que regar, un bizcocho que adornar.

Todo es vida.
Todo es juego.
Todo aprendizaje empieza,
por dejarles explorar…

Pd: dedicado a mis dos hijos. Maestros cum laude del juego libre, la imaginación y el juego simbólico.

Mamá…quiero ser artista…

Mamá…quiero ser artista…

 

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“En cierto modo, la vida es como el jazz…
es mejor cuando improvisas”.
George Gershwin

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Esta tarde, aprovechando un delicioso momento de siesta infantil, me detuve un instante (o quizás dos) a escuchar el sonido del mirlo que cada día nos regala desde el árbol de casa, su gorgeo, lleno de frescura y libertad, y que como mi hija de casi 4 años, improvisa canciones desde su más que sabio quehacer musical.

Ninguno de los dos necesita maestros para cantar…

Ya desde hace algunos años deseché el academicismo estricto como modo de entender la vida y a base de mucho esfuerzo para desvestirme de los rígidos corsés que en el Conservatorio y la escuela me impusieron a golpe de nudillos y escalas, logré desaprender lo aprendido y recuperé poco a poco el sentido primigenio con el que desde mi más tierna infancia me acerqué voluntariamente a la música: disfrutar.

Ahora, cuando como docente, sobre todo con adultos y adolescentes me encuentro con el típico “yo es que no…”, “uy, yo no tengo oído…”, “que va…yo cantar?”, recurro al repertorio infantil, ese que fue aprendido desde el juego, desde la diversión y lejos de clichés directivos y limitadores del impulso creador. Desde el juego volvemos a reencontrarnos con la esencia de quienes somos, y la música y el arte son fundamentalmente pulsiones de vida y diversión, expresión sincera de lo que somos en nuestro presente más auténtico. Son el primigenio modo de aprehender la vida.

Lejos de la autoexigencia y el juicio todos somos artistas en lo cotidiano y es maravilloso darse la oportunidad, como un niño, de re-descubrir los oasis creativos que todos poseemos.

Y cuando eso ocurre, cuando logramos reencontrarnos con esa sensación, saboreamos el exquisito aroma de la libertad, de la pasión y el sentido vital.grafittiComo docentes, maestros y a veces como padres y madres nos alejamos tanto de esto que, sin querer,  caemos en los mismos modelos rígidos y limitadores que nos impusieron a nosotros, y nos olvidamos de que más allá de las normas, de “lo que hay que hacer” y de los objetivos a cumplir, tenemos entre las manos a seres creativos y creadores que observan y aprenden no sólo lo que hacemos sino desde dónde lo hacemos.

El arte es el medio más cercano y facilitador para gestionar las emociones y no importa tanto el producto final como el trayecto, ese camino pausado y delicioso de la creación como canal de expresión de lo que somos.

Así pues, seamos artistas…

CreArte…

CreArte…
crear“El que cree, crea;
el que crea, hace;
El que hace, se transforma así mismo
y a la sociedad en la que vive”
Proverbio Maya
 


Landfill Harmonic

“Si uno tiene iniciativa, tiene creatividad, hasta de la propia basura se puede convertir en una herramienta educativa que cambie tu vida y la vida de los demás” 

Luis Szaran, Compositor y Director de Orquesta

La Educación Creadora: Arno Stern

La Educación Creadora: Arno Stern

 

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“El adulto tiene el poder para destruir el juego espontáneo del niño. Y abusa de él, voluntaria o inconscientemente, con la idea de hacerlo por su propio bien. Y en cambio le causa un perjuicio, la mayoría de las veces irreparable.”

Arno Stern

Muchas de las cosas que he aprendido a lo largo de mi vida aparecen de pronto, como en una esquinita.

Nadie las dicta, ni las corrige, ni las dirige.

Es la propia curiosidad, ese vestido de luz, quintaesencia del aprendizaje, las ganas de descubrir más y más, las que hacen que como ebanistas, con una gubia y un cincel interioricemos poco a poco hasta lograr la filigrana.

Arno Stern se dio cuenta de esto hace ya muchos años y aunque durante mis años de universitaria jamás nadie me habló de él como artista de renombre, la vida me llevó hace años a su encuentro y yo, ferviente devoradora de los “antisistema educativos”, de los “autodidactas expulsados del academicismo”, y de los amantes del arte en todas sus variantes me lancé a investigar.

Este hombre es mucho más que un artista: es un pedagogo del arte, un entusista de la vida y la educación, un maestro sin título que ejerce desde el corazón con una paleta de 18 colores y lienzos en blanco sin juicio, ni directrices, sin desviar procesos ni voluntades, atendiendo a las demandas de los que a su Closlieu llegan para dejarse empapar por el color.arnostern

Hace ya tiempo que como docente y ahora también como madre me pregunto cómo es que el sistema tradicional de enseñanza se las compone para acabar destruyendo el amor por aprender, la curiosidad por descubrir, la magia de la sorpresa ante algo nuevo antes de los 7 años.

Hombres como Arno Stern nos sirven de brújula para no perder el norte…porque no se trata de cumplir objetivos ni de llegar a metas, bits de conocimiento o aprobar exámenes.

Se trata de encontrar el camino para relacionarnos con el niño, el alumno o con nuestro hijo desde el profundo respeto y admiración a su propio proceso. Cada pincelada, cada palabra, cada nuevo avance diario han de ser vistos, escuchados y respetados por nosotros sin juicio, sin valoraciones ni comparaciones.

Ser los acompañantes del proceso sin anticiparnos a sus necesidades, sin impedir que el espíritu libre del proceso de aprender se vea limitado, es una de las tareas más complicadas del adulto, y sin embargo, cuando logramos deshacernos del estrecho corsé de lo “establecido” es cuando por fín descubrimos que como por arte de magia las horas se transforman en minutos y una leve sonrisa de satisfacción cubre los rostros: estamos de nuevo ante el juego como motor.

Hoy este hombre genial daba una conferencia en mi ciudad, pero yo, me he quedado en casa con mis hijos jugando…

 

No es una caja…mamá…

No es una caja…mamá…

Esa facilidad de la niñez para contentar su imaginación atestigua la espiritualidad de sus concepciones artísticas. El juguete es la primera iniciación del niño al arte, o más bien es para él la primera realización artística, y cuando haya llegado a la edad madura, las realizaciones perfeccionadas no le brindarán a su espíritu el mismo calor, ni los mismos entusiasmos, nila misma creencia.

Charles Baudelaire
Carl Larsson - My Little Farm

Últimamente las conversaciones de muchos de los padres/madres con los que me relaciono versan sobre el juego de nuestros hijos, de cómo observamos en cada uno de sus movimientos una investigación constante, de cómo reconocemos en ellos actos y gestos que nosotros mismos realizamos, cómo de la imitación de lo cotidiano, llevado al juego libre, sin direccionalidad, sin intencionalidad ninguna, sin más objetivo que el propio juego en sí mismo, hay un aprendizaje tan magnífico que ningún juguete elaborado por “expertos pedagogos” (disculpen si ofendí a alguien) puede superar.

El propio juego en si mismo es un arte.

Y nuestros hijos son artistas del juego.

Hay veces que estando en el parque con mis hijos sufro ante la observación de aberrantes comportamientos de “padres/madres organizadores” que dicen cómo hay que jugar, dónde hay que subir, cómo hay que bajar, cuándo y con quién. Con lo cual, el niño, llega un momento que se hace absolutamente dependiente de tales dictámenes y deja de “crear” su propio juego.

Otras veces, observo como mi hija mayor tan sólo observa a otros niños cómo juegan, cómo se relacionan. He recibido comentarios “preocupados” sobre esta actitud tan poco “sociable” de mi hija, pero yo estoy tranquila, porque la veo sonreir cuando los niños ríen y la veo mirarme con preocupación y hacer algún comentario si algún niño sufrió una caída o se peleó. Sus células espejo están jugando, y por imitación ella va creando sus propios modos de jugar.

No se necesitan juguetes sofisticados ni normas “adultas” para que los niños elaboren juegos. Una simple caja de cartón se puede convertir en un barco, una avión, un autobús o en la cocina de un restaurante…

Tan sólo hay que dejar el espacio y el tiempo para que nuestros pequeños artistas nos regalen sus obras de arte…

La vaca y el niño

La vaca y el niño
vaca
“El pájaro del que voy a hablar es el búho. El búho no ve de día y de noche es más ciego que el topo. No se gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal que voy a elegir: la vaca. La vaca es un mamífero, tiene seis lados, el de la izquierda, el de la derecha, el de arriba y el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo del que cuelga una brocha. Con esa brocha se espanta las moscas para que no caigan en la leche. La cabeza sirve para que le salgan los cuernos. Y además porque la boca tiene que estar en alguna parte. Los cuernos son para luchar con ellos. Por la parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se le pueda ordeñar. Cuando se le ordeña la leche viene y ya no se va nunca. ¿Cómo se las arreglará la vaca? Nunca he podido comprenderlo. Pero cada vez sale con mayor abundancia. El marido de la vaca es el buey, el buey no es mamífero. La vaca no come mucho, pero lo que come lo come dos veces, así que ya tiene bastante, cuando tiene hambre muge, y cuando no dice nada es que está llena de hierba por dentro. Sus patas le llegan al suelo. La vaca tiene el olfato muy desarrollado, por lo que se puede oler desde lejos, por eso es por lo que el aire del campo es tan puro.”

Vida Nueva, Madrid 10 de octubre de 1987

Esta es una redacción de un niño de 8 años al que su maestro le mandó escribir sobre la vaca.

Es absolutamente maravilloso por su esencia, por su creatividad, por ese surrealismo propiamente infantil que nos demuestra que todo es válido a la hora de crear, que la observación es la fuente del aprendizaje y que la lógica de los niños es eso, lógica.

Cada vez que me reencuentro con este texto (ya me había encontrado con él antes de hoy) esbozo una sonrisa cómplice, porque me imagino a mi misma escribiendo sobre las vacas, animales que siempre me han fascinado…, pero lo de este niño, lo supera…

Para quién quiera profundizar más, recomiendo encarecidamente cuaquiera de los artículos del blog de Jennifer Kable donde entre otras cosas habla de dejar a los niños jugar al aire libre, porque esa es la base para que los niños puedan daar rienda suelta a su libertad en el juego y en la creatividad, pilares para el desarrollo cognitivo posterior.


Puertas abiertas a la imaginación

Puertas abiertas a la imaginación

vida
Los niños tienen una capacidad artística natural que solemos ver como merma al conducirles (los adultos, el sistema educativo…las circustancias) hacia actividades “poco adecuadas” a su tiempo y necesidad.

Es posible que creamos que llevarles a actividades extraescolares como “pintura”, “música” o “danza”, donde un “profesional” les “enseña técnicas” es mejor que dejarles intentarlo a ellos mismos con sus capacidades y sus posibilidades, que son muchas y apasionantemente increíbles.

En estos últimos años, sintiéndome atraída por entornos pedagógicos alternativos debido a mi profesión y mi maternidad, he descubierto que yo hubiera sido mucho más feliz si me hubieran dejado más libertad cuando empecé a estudiar música a los 7 años (lo pedí yo, que conste) y no haber sufrido el “academicismo estricto” de Conservatorios y clases de música particulares donde, entre otras cosas, consideraban que “swinguear” a Bach era un sacrilegio.

Estoy convencida de que si me hubieran dado el espacio para crear, para construir, descubrir y elaborar entornos artísticos por mi misma, no hubiera abandonado mis estudios de piano en 7º curso con la rabia y dolor con la que lo hice.

Quizás fue mi niña interna, esa que me coloca en las ganas y la voluntad de volverlo a intentar siempre, la que me empujó a buscar mi Elemento como dice Ken Robinson y encontrar así que el canto y la danza, basados en la improvisación, son las facetas artísticas en las que me siento verdaderamente feliz, conectada con mi centro y mi autentico ser.

Esta reflexión llega al ver cada día a mi hija jugar, bailar e inventar canciones.
Es libertad en estado puro.
Es mágico.

Su juego libre me vuelve a hacer ver como simplemente se abren las puertas a la imaginación, que será lo que en un futuro se transformará para ella en todas las posibilidades del mundo, en más ventanas y más caminos.
Dejemos que nuestros hijos y nuestros alumnos jueguen.

Y por supuesto, juguemos con ellos…

Reflexiones de una mamá reciente (por segunda vez)

Reflexiones de una mamá reciente (por segunda vez)

maternidadMi bebé duerme enfundado en un “canguro” que llevo colgado mientras escribo esto. Su cabecita no dista más de 25 cm de la mía. Mi corazón está pegadito a su oreja derecha y cuando siento que se remueve incómodo le tarareo alguna melodía improvisada, basada probablemente en todo lo que a mi me tarerearon cuando era como él y de todo lo que he ido escuchando a lo largo de mi vida.

Entonces me acuerdo de lo que leí en el libro “Usted es el primer profesor de su hijo” de Rahima Baldwin Dancy hace unos meses sobre el cuidado de nuestros bebés con respecto a su sensibilidad sensorial y lo releo:

“Al igual que las luces intensas hacen que el pequeño “se cierre”, los ruidos fuertes harán que el pequeño levante sus manos y brazos con un reflejo de sorpresa y empiece a llorar. Aunque usted no vaya a dar portazos ni tire cosas al suelo cerca del bebé, tampoco debe ir siempre de puntillas por casa. El bebé tiene que acostumbrarse a los ruidos habituales del hogar y tiene que aprender a dormir con la mayoría de ellos.

Es bueno centrarse en la calidad de los sonidos que llegan a los oídos de un bebé. Una medida de esta calidad es el volumen; otra es la armonía y el ritmo. Uno de los sonidos más agradables para el bebé es la voz de usted. No sólo empieza a reconocer su voz y la de su pareja, sino que, si tararea sonidos o le canta, se sentirá especialmente tranquilo. A muchos padres les gusta inventarse una cancioncita para su bebé cuando todavía está en el vientre de su madre; estos padres dicen que el bebé atiende y se tranquiliza al oirla y que parece reconocerla, incluso inmediatamente después del nacimiento. No hace falta ser un músico virtuoso para cantar a los niños…¡Incluso los sordomudos tararean! El canto ayudará al desarrollo del lenguaje del niño y a tener sentido de la música y el ritmo, y es, además, un modo fantástico de compartir algo juntos.

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La calidad de vida que llega por la voz humana cuando se canta al bebé difiere mucho de la que se obtiene con una grabación de música relajante para bebés, o incñuso de una cinta grabada por usted mismo. Existe una calidad educativa en todo cuanto proviene de fuentes vivas y que desaparece cuando se graban. Los niños han venido a la vida para estar vivos y crecer. Lo que proviene directamente de una fuente viva los conecta con su vida terrena y las potencias del crecimiento, mientras que lo que es mecánico carece de ellas. estos aparatos que imitan, por ejemplo, el ruido de un coche a alta velocidad tal vez pueden hacer dormir al bebé, pero desde luego son una afrenta para los sentidos de un recién nacido.

Es obvio que la experiencia del bebé es totalmente distinta si usted, o su pareja, le canta (aunque sea mal) que si ponen una grabación para que la escuche. La música grabada, la radio y la televisión no sólo carecen de presencia física de una persona, sino que la calidad del sonido es diferente, sea cual sea el equipo de audio que se utilice.

Steiner decía que la calidad del sonido de fuentes mecánicas repercutía negativamente en los niños pequeños, tanto en el desarrollo de la sensibilidad del oído como en todo el organismo, porque todo lo sensorial afecta a la totalidad del cuerpo. sin embargo, esta afirmación no es aplicable en el caso de niños de más de 7 años. Atender a la calidad del sonido que el pequeño escucha sólo puede resultar beneficioso”.

Como muestra os dejo un trocito de mis mañanas… le tarareo “Carinhoso” de Pixinguinha. Pixinguinha